
Y así dice Shakespeare a través de Romeo y Benvolio:
"Romeo. "Aquí hay mucho que hacer con el odio, pero más con el amor. ¡Ah, entonces, oh amor pendenciero, oh odio amoroso, oh todo creado de la nada!¡Oh pesada ligereza, oh seria vanidad! ¡DEFORME CAOS DE BELLAS FORMAS bien parecidas! ¡Pluma de plomo, humo claro, frío fuego, salud enferma! ¡Sueño desvelado, que no es lo que es! Este amor siento yo, que no siento amor en esto. (...)
Romeo. Ah, tal es el abuso del amor. Mis dolores yacen pesadamente sobre mi pecho; tú lo harás rebosar apretándolo con más dolores tuyos. Ese amor que has mostrado añade más dolor a la demasía del mío. El amor ese un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva.(...)
Benvolio. Guíate por mí: olvídate de pensar en ella.
Romeo. Ah, enséñame cómo me olvidaría de pensar.
Benvolio. Dejando en libertad tus ojos. Examina otras belleza. (...) Si no te doy esa enseñanza, moriré en deuda."
No hay comentarios:
Publicar un comentario